El encantador de perros

Tengo que reconocer que soy muy fan de César Millan, el encantador de perros (the dogs whisperer).

Creo que he visto casi todos los capítulos. Lo más curioso del asunto es que no tengo perro ni he tenido nunca. Pero me gusta mucho cómo trabaja, cómo maneja su lenguaje corporal para comunicar sin palabras y transmitir a la perfección sus mensajes.

 

Cómo utiliza César Millán su lenguaje corporal

 

El encantador de perros utiliza casi exclusivamente el lenguaje corporal como herramienta de trabajo. Su cuerpo y una paciencia infinita.

Conoce perfectamente las posturas de dominio, poder, sumisión o agresividad y sabe cómo expresarlas. Y tu dirás ¿pero sirve la comunicación no verbal también con los animales? En el caso del lenguaje corporal, sí, funciona.

Lenguaje corporal como pilar de la supervivencia

 

Hoy conoces a una persona, te parece “rarito” y no le das tu teléfono o no le aceptas en Facebook. En la época de las cavernas, conocías a alguien, te parecía raro y salías corriendo, no fuera a matarte a pedradas y quedarse con tu mamut.

Ya no salimos corriendo pero nuestro cerebro reptiliano sigue mandando señales de alerta. Unas veces de forma consciente pero en la  mayoría de las ocasiones de forma inconsciente. Lo llamamos “intuición“. Si sigues el blog recordarás el postINTUICIÓN: ¿en qué me baso para juzgarte?“.

En los animales, este instinto de supervivencia sigue activo y a pleno rendimiento. Todo cuestión de evolución. De nuestro inconsciente evolutivo. El cerebro reptiliano conoce las señales que lanzamos a los demás para avisar del peligro. Con el lenguaje corporal se mandan poderosos (y silenciosos) mensajes como: “me estás cabreando“, “me molestas”, “soy el macho dominante” o “me gustas“, “confío en ti“, “tu ganas“.

Todo lo que pensamos de manera inconsciente nuestro lenguaje corporal lo hace visible Clic para tuitear

¿Cómo reclama el macho Alfa su territorio?

 

Los animales reclaman su territorio dejando su olor en la zona o tomando el lugar por la fuerza.

El olfato es una de las herramientas más poderosas que tenemos y sin embargo no le hacemos demasiado caso. El en post “El poder de los aromas: ¿cómo nos influyen? podrás conocer de qué manera nos afectan y hasta qué punto controla nuestras emociones y maneja nuestros recuerdos.

César MillanPero los seres humanos civilizados reclamamos el territorio (de manera inconsciente) ampliando nuestro espacio personal. Es decir, expandiéndonos.

¿Cómo? poniéndonos en jarras, sacando pecho, abriendo los brazos. Incluso de manera mucho más sutil, colocando un bolígrafo en una mesa de negociación un poco más allá de nuestro “espacio” asignado.

La comunicación no verbal es el lenguaje de las emociones. Una autopista a nuestro inconsciente. Clic para tuitear

César Millán utiliza está técnica muy a menudo. Cuando quiere demostrar su poder y reclamar el territorio se va acercando, pasito a pasito, poquito a poco al animal. El perro va retrocediendo, muy lentamente hasta sucumbir a la dominación, agachar las orejas o directamente tumbarse a sus pies.

Demostraciones de poder

 

Nuestro cuerpo habla más fuerte que nuestras palabras. César Millán lo sabe y lo utiliza de manera correcta para corregir a los perros.

Un gesto clásico es levantar el dedo índice a modo de amenaza.César Millán

Este gesto, tan típico de los oradores, Morris lo denomina el “índice batuta“. El dedo actúa como un palo imaginario y se levanta amenazando. Ya vimos este tema en el post “LOS GESTOS DEL PORTAVOZ: SEÑALES BATUTA“.


Pero hay otras maneras de demostrar el poder más allá del uso de la violencia. Dice el refranero que “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio“. ¿Quieres parecer superior? Ignora a tu adversario.

César Millán en muchas ocasiones tiene que utilizar la herramienta de la indiferencia como símbolo de poder. Es una manera de decir sin hablar: “no me interesas“.

Este tipo de acciones se realizan cuando el perro reclama atención. Para corregir este exceso en su comportamiento hay que utilizar medidas drásticas como esta. Humillar a través de la falta de atención.

Pero incluso a veces, al mejor también se le escapan cosas. A César Millán le mordió Holly, una labradora con problemas de conducta. El vídeo se ha vuelto viral en poco tiempo y lleva ya millones de visitas. 

César Millán actuó bien, sus acciones fueron correctas, pero se despistó un segundo y ¡zas! se llevó un mordisco.

Os dejo el vídeo completo del ataque donde también podéis observar las herramientas de dominación y reclamo del territorio que hemos visto.

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