Recordamos el 35% de lo que olemos, el 15% de lo que probamos, el 5% de lo que vemos y sólo el 1% de lo que tocamos según un estudio realizado por la Universidad de Rockefeller en Nueva York (en inglés).

De hecho, nuestro olfato podría considerarse como un súper poder: somos capaces de recordar más de 1 billón de olores diferentes mientras nuestro cerebro sólo puede retener un máximo de 200 colores. Así lo afirma Leslie Vosshall, investigadora de la Universidad de Rockefeller y coautora del estudio.

El olfato está directamente relacionado con el sistema Límbico, la parte emocional del cerebro.

 

¿Recuerdas a alguien por su aroma? ¿Has entrado en un lugar y, simplemente con el olor te ha venido una persona a la mente? Sí, pasa. Tengo que decirte que, en esos casos, la persona en cuestión debe atraerte bastante, positiva o negativamente, ya que relacionamos los olores con situaciones que nos han impactado a nivel emocional. Se trata  de un recuerdo olfativo que se queda grabado en tu memoria, la mayoría de las veces de manera inconsciente y que, al recibir el estímulo adecuado, vuelve a nosotros y se hace consciente.

Nuestros receptores olfativos están directamente conectados al sistema Límbico, responsable de nuestras respuestas emocionales y la parte más antigua y primitiva del cerebro.

LA FELICIDAD SE PROPAGA POR EL OLFATO

Así lo ha establecido un nuevo estudio publicado por la revista Psychological Science realizado por científicos de la Universidad de Koc en Estambul y el Instituto Superior de Psicología Aplicada de Lisboa.

El sudor humano que se produce cuando una persona es feliz induce un estado similar a la felicidad en una persona que inhala este olor”, afirma Pistola Semin, coautor del estudio.

Dentro del maravilloso mundo de la percepción y la imagen pública, los olores tiene un papel muy protagonista. No sólo resultan muy efectivos a la hora de establecer conexiones emocionales con los demás, sino que, según el olor que escojas, transmitirás unas cosas u otras.

¿QUÉ NOS TRANSMITEN LOS AROMAS?

El Profesor de la Universidad de Milan Paolo Rovesti ha dedicado su vida al estudio de los aromas y cómo influyen en nuestro organismo. Realizó varios estudios donde usaba esencias de limón y naranja para tratar problemas de ansiedad y depresión en pacientes. Rovesti afirmaba que, estos aromas, ayudaban a evocar recuerdos reprimidos y sus efectos impactaban directamente sobre nuestro cerebro.

Y es que, cuando recibimos un estímulo olfativo, nuestro cerebro libera una serie de hormonas y químicos que afectan de manera directa en nuestro organismo. Veamos de qué manera:

El aroma más agradable para el cerebro humano es el de la Vainilla.

 

MENTA: transmite frescura y limpieza. El Dr. William M. Dember de la Universidad de Cincinati estudió el efecto directo del olor a menta y la capacidad de concentración y mayor agudeza mental.

CÍTRICOS:  los aromas cítricos transmite frescura, limpieza y bienestar. En Japón, muchas empresas utilizan aromas cítricos  para estimular a los trabajadores al inicio de la jornada laboral.

LAVANDA: su aroma produce un efecto tranquilizador y relajante. Es asociado con la calma.

VAINILLA: aroma considerado universalmente como agradable. Hay cientos de estudios que demuestran que reduce el estrés y la ansiedad y produce importantes efectos sedantes.

CEDRO: aroma considerado “leñoso”, como el ciprés. Son esencias que alivian el cansancio.

ROSA: existen más de 20 variedades de esencias de rosa. El olor a rosa tiene potentes propiedades sedantes y afrodisíacas.

SÁNDALO: conocido como el “olor a bosque”. Es un aroma profundo que nos transmite emociones positivas.

Estos son sólo unos cuantos ejemplos del poder de los aromas y las esencias. Y tu, ¿cual es tu olor preferido? ¿Qué aroma recuerdas con especial cariño?

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