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Terry Richardson es uno de los grandes  fotógrafos del mundo.

Como la mayoría de los genios, es excesivo, transgresor y polémico (persona atormentada + viciosa = genio en potencia). Aunque su nombre no te suene, seguro que conoces su obra. Es el rey del Trendy trash, del semi-porno-arte y de las fotografías desobedientes con ese puntito irresistible.

Danyel Smith, editor de la revista Vibe, pudo comprobar en vivo y en directo la genialidad de este fotógrafo de New York.

Se trataba de una sesión con Obama, por aquel entonces luchando contra Hillary. “Uno de los eslóganes de su campaña era It’s Obama time (Es la hora de Obama), así que Terry le pidió que mirase el reloj“.

Simple, sencillo y genial. Ese el poder de una buena fotografía: impactar de manera contundente, contar una historia completa en segundos, transmitir el mensaje en un golpe de vista.

Una imagen vale más que mil palabras

Miramos el mundo sin enterarnos de casi nada.

Por contra, nuestro cerebro procesa todos los estímulos que percibe a través de los sentidos, incluso aquellos de los que no somos conscientes. Y lo hace rápido, tan rápido que ni nos damos cuenta.

Científicos del Massachusetts Institute of Technology han demostrado que el cerebro humano procesa imagenes completas en sólo 13 décimas de segundo. Nuestro cerebro se pasa todo el día “tratando de entender lo que estamos viendo”, afirma Mary Potter (bonito nombre, por cierto) autora del estudio y profesora de ciencias cognitivas y cerebrales del MIT.

¿Pero qué se considera una buena fotografía? Pues depende de lo que quieras conseguir con ella, pero, en caso de la imagen profesional, te indico las características principales de una buena imagen.

Una imagen, una historia

Como en el caso de la fotografía de Obama, una imagen debe contarnos todo un relato. Esa imagen abre la puerta de nuestra mente y en ella desarrollamos el resto de la película.

Una sola imagen es el símbolo de toda una historia.

Simplemente la ves y 13 décimas de segundo más tarde tienes en tu mente una crónica completa de lo que ella representa.

Si consigues eso, amigo mío, tienes oro puro. El problema viene cuando en vez de una imagen tenemos diez.

Se han puesto de moda el rollito del “storytelling“, que está genial: transmitir un relato con palabras y/o imágenes. Pero, una foto mejor que diez. Cuanto más imágenes uses en tu “storytelling” más se diluirá tu mensaje.

El secreto de una buena fotografía está conseguir captar la historia completa en una sola imagen… Clic para tuitear

Los pequeños detalles son los más importantes

La mayoría de los profesionales simplemente quieren verse “guapos/as” en la foto y ya, sin poner nada de su parte. Pues no es tan fácil queridos míos, todo comunica, desde el color de la ropa que llevas, el reloj, las sombras de la fotografía o el fondo que utilices hasta los gestos, la mirada y la postura.

No nos olvidemos del entorno. ¿Dónde estás? ¡Qué quieres transmitir? Hay que llevarse mucho cuidado con dónde nos colocamos o te puede pasar como a Ted Cruz en la última campaña.

Ted Cruz pistola

Retocar sin destrozar

Todos conocemos casos de personas que se retocan en exceso las fotografías. Los retoques deben potenciar el concepto, corregir pequeñas imperfecciones y favorecer la imagen. No hay que pasarse. Como todo en la vida, haya que hacerlo en su justa medida, dependiendo de el uso que vayamos a darle.

Coherencia y armonía

Volvemos a la fotografía de Obama mirando el reloj. Es un ejemplo perfecto para contagiaros la importancia de la coherencia y la armonía a la hora de transmitir el mensaje en una fotografía.

Si Obama hubiera estado simplemente sonriendo, ¿verdad que no resultaría tan impactante la foto?

Antes de ponerte delante de una cámara pregúntate: ¿qué mensaje quiero transmitir? A partir de ese punto trabajaremos para crear la imagen perfecta.

Es importante transmitir tu esencia con coherencia y armonía, lo que eres y quien eres. 

No he querido entrar en los aspectos técnicos de la imagen.

Ese es un terreno reservado a los fotógrafos profesionales que saben el poder de la luz, una buena cámara, una buena técnica y una fuerte dosis de creatividad e inspiración para un resultado fantástico.

Bueno amigos, podemos seguir hablando de imagen y comunicación pública en @Maribahe o en mi página de Facebook María Bahe & Co. ¡Os espero!