El Presidente de los Estados Unidos de América ha llorado durante una rueda de prensa. Y además ha llorado de manera sincera. Jo, ¡vaya tío! Todos mis respetos ante eso, amigos míos. Me descubro ante él. 

He visto el video de las lágrimas varias veces y, puedo deciros como experta en comunicación no verbal que las lágrimas son sinceras. Casi lloro yo también. 

El poder del silencio en los discursos

Podría escribir un post sobre cómo diferenciar unas lágrimas de reales de unas falsas, pero hay un truco infalible: la persona que llora en público de manera sincera suele, en un 90% de los casos, limpiarse los ojos y las mejillas instantáneamente.

El motivo, como siempre, en la mente. Nuestro cerebro asocia la idea de llorar en público con una muestra de debilidad y vulnerabilidad, por lo tanto, de manera inconsciente, tendemos a limpiarnos las lágrimas rápidamente.

#NormaGeneral si te limpias la lágrima cuando lloras,las lágrimas son reales #ComunicacionNoVerbal Clic para tuitear

Pero analizando más el video y el discurso de Obama, me ha llamado profundamente la atención otra cosa. Los silencios. Las pausas. La fuerza emocional del discurso más allá de las palabras. ¿Puede transmitir más un silencio que una palabra? Sí, transmitir e impactar.

EL SILENCIO DENTRO DE UN DISCURSO

 

No debemos confundir el manejo de los silencios dentro de un discurso con la falta de mensaje. El silencio es una pausa oral de pocos segundos que se realiza dentro de un parlamento, discurso o speech.

Los silencios reales y sinceros llevan aparejados una fuerte carga emocional en un discurso Clic para tuitear

El silencio capta la atención

Puede resultar un arma muy poderosa. Una pausa en el discurso deja en el aire la palabra. El mensaje queda suspendido de forma mágica, dejando a la imaginación del receptor la interpretación del mismo durante unos segundos.

Un silencio medio dentro de un discurso hará que los oyentes vuelvan a prestarte atención de manera automática, simplemente porque has roto el ritmo de tu intervención oral.

Se suele utilizar en presentaciones, discursos y negociaciones justo después de realizar una pregunta o decir unas palabras muy emotivas.

Transcurrido ese instante puedes o resolver la pregunta, o dejarla en el aire. Depende de las características de la intervención y el grado de dramatismo que quieras otorgar a tu speech. El poder del silencio hará el resto.

El silencio crea profundidad

Una pausa oportuna le dará profundidad y densidad al mensaje. Un silencio previo al lanzamiento de un mensaje importante tendrá un impacto positivo en tu audiencia. No sólo captarás la atención previa sino que dotarás a las palabras posteriores de intensidad simplemente por el hecho de haber realizado una pausa previa. 

La voz como látigo o abrazo

El sonido de tu voz puede ser una potente herramienta de comunicación. Puede potenciar, suavizar y aportar emoción a las palabras. Por eso, si quieres dominar los silencios dentro del discurso, debes saber también modular tu voz. Una pausa sin una posterior y correcta entonación y vocalización no tendrá ningún efecto. Lo único que despertarás en tu audiencia serán bostezos o risas.

Silencio rítmico

Esta herramienta no debe confundirse con los silencios rítmicos o de respiración que se realizan en una transmisión oral. Todo portavoz o persona que habla en público debe realizar estas pausas de manera tan sutil para que pasen totalmente desapercibidas al público.

Se suele descuidar mucho la fonética y fonología a la hora de trabajar con portavoces. Sin embargo, una técnica correcta de pronunciación, modulación y respiración son la base de una perfecta transmisión oral.

EL SILENCIO Y LA KINÉSICA

Los movimientos del cuerpo cobran más importancia cuando realizamos una pausa o silencio dentro de nuestro discurso. En ese instante, todos los ojos están centrados en ti. Has eliminado los estímulos verbales por unos segundos creando un clima emocional.

Usa tu rostro, tus manos y tus gestos para enfatizar la pausa. ¿Cómo? una sonrisa, un leve movimiento de cabeza, un gesto con las manos. Todo dependerá del sentido del discurso.

Existen ciertos momentos en la vida de un portavoz o personaje público en los que su respuesta es simplemente no dar respuesta alguna. Pero eso ya es otro cantar y, si os parece, lo vemos en otro post.

Bueno amigos, podemos seguir hablando de imagen y comunicación pública en @Maribahe o en Facebook María Bahe & Co.