intuición

Juzgamos a los demás en cuestión de segundos. Lo hacemos todos. Tú también (sí, tú también, no me mientas). Hace tiempo os hablé del Poder de la Primera Impresión, pero hoy voy a ir un poco más allá.

¿En qué nos basamos para sacar conclusiones? ¿Qué es eso a lo que llamamos intuición? ¿En qué nos fijamos para evaluar a la persona que tenemos delante y que vemos por primera vez? La profesora de la Harvard Business School Amy Cuddy ha encontrado la respuesta.

Durante más de 15 años, la profesora Cuddy ha estado investigando y haciendo experimentos sobre el maravilloso mundo de la percepción (me encanta el maravilloso mundo de la #percepción).

En esta ocasión no lo ha hecho en solitario. Prestigiosos compañeros psicólogos de Harvard se han unido a sus investigaciones. En concreto Susan Friske y Peter Glick. Los “chicos de Harvard” han dado con la clave. La respuesta.

EL SANTO GRIAL DE LAS PRIMERAS IMPRESIONES

 

Todas las conclusiones de sus estudios vienen recogidos en el libro Presence. En él se afirma que las personas responden a dos preguntas de manera casi inconsciente al ver a alguien por primera vez.

Dos preguntas y dos respuestas que nuestro cerebro ejecuta de manera automática y que son la clave para entender por qué hay personas que nos gustan más o menos.  Esa emoción instantánea se llama intuición o pálpito. Ahora, nuestros amigos de Harvard, han descubierto qué pasa por nuestra cabeza instantes antes de sentir esa intuición sobre alguien. 

Según la profesora Cuddy las personas responden automáticamente a DOS preguntas al ver a alguien por primera vez:

  • ¿Puedo confiar en esta persona?
  • ¿Puedo respetar a esta persona?

 

La Dra. Cuddy afirma que la confianza es el elemento más importante a la hora de juzgar a otros. Clic para tuitear

NUESTROS ANCESTROS TIENEN LA RESPUESTA

 

 Nuestros antepasados de las cavernas tienen la culpa.

En aquella época, el ser humano necesitaba evaluar a los demás de una manera rápida. Lo necesitaban para saber si alguien era confiable o un enemigo. Si podía relajarse al lado del fuego o salir pitando en dirección contraria. Si el cavernícola con el que se encontraban suponía una amenaza o era un posible amigo.

Desde una perspectiva evolutiva“- afirma Cuddy– “es más crucial para nuestra supervivencia saber si una persona es confiable o no“.

PREFIERO CONFIAR. ES MÁS ELEGANTE.

 

La confianza es algo que se gana, he escuchado en muchas ocasiones. Sin embargo, según los estudios de los chicos de Harvard, la intuición es capaz de determinar si alguien es fiable o no, si alguien merece nuestra confianza o no, si podemos, a priori, fiarnos o no. La intuición: ese sentimiento tan difícil de definir y tan esencial en la toma de decisiones.

Supongo que para cada persona, la confianza significa una cosa. Incluso  creo que existen grados. En mi caso confiar es un desahogo, es decir, la desconfianza supone y exige un esfuerzo mental y emocional. Cuando desconfias de alguien te vuelves uraño y amargado. Además prefiero confiar. Es más elegante.

Las aptitudes sociales son básicas dentro del “nertworking”. Si no eres capaz de parecer (mejor ser, pero a vees no hay tiempo) una persona en la que confiar ¿quien iba a querer trabajar contigo? Parecería usted una amenaza de manera consciente e inconsciente y eso, causa rechazo inmediato.

Bueno amigos, podemos seguir hablando de imagen y comunicación publica en @MariBahe o en el Facebook María Bahe & Co.