La ira es una de las emociones primarias, la más corrosiva y autodestructiva.

Cuando sentimos ira nuestro organismo reacciona inmediatamente al detectar un elemento peligroso externo. Nuestro cerebro manda una orden al cuerpo para ponerse alerta y nos activamos en modo ‘ataque’ o ‘defensa’.

¿Cómo reacciona nuestro cuerpo ante la ira?

El ritmo cardiaco aumenta y el corazón bombea sangre más rápido; la respiración se acelera y nuestros músculos se tensan de manera automática. Nuestro cuerpo se prepara para un inminente acto físico: atacar, huir o defenderse.

El lenguaje corporal es el lenguaje de nuestras emociones. Un idioma sin palabras que puedes aprender Clic para tuitear

Nuestro organismo ha detectado un estímulo negativo que le hace estar a la defensiva: puede ser una frase palabra, una imagen, un sonido o un pensamiento. Sea lo que sea no te gusta, te molesta, te irrita y lo consideras una amenaza.

El lenguaje corporal de la ira

Como ya os he dicho, el lenguaje corporal es el idioma que hablan nuestras emociones. Éstas utilizan como herramienta el cuerpo, es  decir, nuestros gestos son las palabras de las que se valen las emociones para comunicar.

En el post ¿Cómo expresamos nuestras emociones? aprendimos que la ira tiene una evolución: se inicia levemente, va aumentando hasta llegar a su punto máximo y entonces comienza a disminuir hasta desaparecer.

En el rostro la identificaremos al ver mirada fija, cejas juntas y hacia abajo y tendencia a apretar los dientes.

Pero el cuerpo expresa la ira a través de otros gestos mucho más claros y sencillos de idetificar.

Los gestos son las palabras de las emociones. En caso de la ira un gesto típico es apretar los puños Clic para tuitear

Las manos como indicador infalible

Como siempre os digo, el indicador emocional más claro y sencillo de detectar dentro del lenguaje corporal son las manos.

No voy a hablaros de las microexpresiones del rostro ya que hay que estar muy acostumbrado a verlas para detectarlas. 

Mejor observa las manos. Las personas solemos olvidarnos de ellas a la hora de controlar nuestra comunicación no verbal.

El gesto típico de la ira es presión en los puños; es decir, apretar las manos. Cuanta mayor sea la presión ejercida, mayor será la ira o rabia que sentimos.

Lo más probable al sentir rabia o ira en público es que tratemos de controlarla y ocultarla. Por ello esconderemos las manos de manera automática, aunque no dejaremos de presionar los puños.

Intensidad de la ira

 

Si estamos en público, será muy normal que tratemos de ocultar las manos o bien cruzando los brazos o bien metiendo las manos en los bolsillos o detrás de la espalda. 

    • Una persona que aprieta los puños está  molesta.
    • Una persona que aprieta los puños y cruza los brazos escondiendo las manos está enfadada.
    • Una persona que aprieta los puños abrazando con los dedos el pulgar, cruza los brazos y esconde las manos está a punto de explotar de ira.
Cuanta más ira sentimos más tensión y presión ejercemos sobre nuestros puños. Clic para tuitear

Pero como siempre os digo, cuando hablamos de lenguaje corporal, es necesario observar varios indicadores para hacer un juicio completo. Si te interesa el tema te invito a que leas otros post del blog en la sección sobre comunicación no verbal.

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¡Saludos amigos!