aplaudiendo

Hablar en público aterra a algunas personas, sin embargo no hay que asustarse, es peor pensado que pasado, como casi todo en la vida.

Cuando se habla ante un público la  naturalidad parece fácil de alcanzar desde las gradas, pero difícil cuando el micrófono está enchufado y comienza la actuación.

Método infalible para hablar en público

 

Prepara bien el tema

El secreto de un buen discurso, charla o ponencia está en dominar el tema.

Si no lo dominas, no cometas el error de poner todo el texto en transparencias y leerlo palabra por palabra, a no ser que quieras oír ronquidos en la sala.

Antes de salir  a hablar en público respira hondo, llenando la tripa de aire para expulsarlo con tranquilidad.

Esta noche observa tu forma de respirar cuando estés durmiendo, verás que llenas la tripa y no los pulmones, así  es como se consigue relajar el diafragma.

Si un bolígrafo en la mano te va a dar mayor seguridad, ¡ÚSALO!

Al hablar en público, cualquier cosa que te pueda servir (y sea razonable) vale.

Keep calm and enjoy yourself!

Sonríe  antes de empezar y mira al público. Recuerda los infalibles tips del post los Beneficios de la sonrisa o cómo caer bien a la primera

Habla despacio pero no lento.

Trabaja bien la entonación, jugando con el volumen y la modulación.

Asistí  una vez a un discurso donde el ponente LEVANTABA LA VOZ DE PRONTO  en aquellos MOMENTOS en los que creía importantes… resultó ridículo, y lo único que consiguió es que el público se mirara entre sí sin entender por qué ESAS SUBIDAS DE VOZ repentinas.

Juega con el ritmo, acelerándolo con el empleo de repeticiones de ideas y ralentizándolo en el resto del discurso. Así conseguirás atraer la atención sobre las ideas que quiere resaltar.

Gesticula mientras hablas con ademanes suaves, pero firmes. #TipsDelOrador Clic para tuitear

 

Discurso desde atril o mesa

Cuando hay atril las manos a ambos lados del mismo mostrando seguridad, sin agarrar o abrazar el atril con fuerza, por favor. Simplemente las manos descansan sobre él cuando no se gesticula.

Las manos se deben mover, así como el cuerpo, pero no en exceso.

No apoyes un brazo sobre el atril para descansar el cuerpo…. parecerás arrogante.

En un atril recuerda no tocar el micrófono de forma constante, es un signo de nerviosismo y, lo único que conseguirás es distraerte y distraer al público.

El atril protege pero también es una barrera que separa del público, recuerda mirar al público.

Coloca los pies en paralelo, una pierna algo adelantada, con las puntas hacia delante, eso hará que el cuerpo se mantenga erguido: no hay cosa peor que aquellas personas que se encogen ante un atril (suele pasarle a las personas altas).

El orador sin atril

Adopta una posición firme, pero cómoda.

Abre ligeramente las piernas, hasta la anchura de las caderas. En el caso de las mujeres se recomienda que una de las piernas se adelante.

Muévete por el escenario ocasionalmente, cuando lo exige la idea que estás comunicando, nunca sin ton ni son. Permanece la mayor parte del tiempo en el mismo sitio en una postura cómoda y relajada.

Comprueba que los pies están cómodamente asentados en el suelo, con el fin de evitar talonear involuntariamente.

Ya he terminado ¿me voy pitando?

No, te quedas donde estás. Intenta responder siempre a todas las preguntas que te hagan.

Si alguien nos hace preguntas y no sabemos la respuesta, podemos decirle que en ese momento no podemos responderle por falta de datos. Buscaremos y estaremos encantados de proporcionarle la información que nos solicita.

Podemos seguir hablando del apasionante mundo de la oratoria y la imagen pública en @Maribahe o en mi página de Facebook María Bahe & Co.