¿Se agarra antes a un mentiroso a un cojo?

¿La mentira tiene las patas cortas?

¿Qué extraña conexión existe entre las mentiras, los refranes y las piernas?

Hoy voy a dar respuesta a estas y otras preguntas (menos a la última) relacionadas con los mentirosos y su arte.

¿Cómo detectar a un mentiroso?

Como ya vimos en la primera entrega de la saga “Cómo descubrir a un mentiroso“, no es falso todo lo que parece. Tampoco miente todo el que quiere, sino el que puede y sabe hacerlo. Hay mucho aprendiz suelto.

Un ser humano promedio miente de una a cuatro veces al día según un estudio (en inglés) realizado por los doctores DePaulo y Kathy  y publicado por la American Psychological Association.

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 ¿Cuándo mentimos más?

Contrariamente a lo que se piensa, mentimos más en una conversación cara a cara que en diferido. Es decir, por mail o mensaje somos más sinceros que por teléfono o en persona. Lo explica muy bien Jeffrey Hancock, investigador de la Universidad de Stanford.

 ¿No sabes por qué? Tiene su lógica: el chiste está en no dejar pruebas por escrito…. Ay, si es que no tienes una mente para el crimen.

Te dejo con este interesante video de Jeffrey Hancock antes de continuar.

 

 

¿Sobre qué mentimos?

Los estudios demuestran que el principal motivo para mentir es la protección y el segundo la vanidad. Mentimos para protegernos en situaciones en las que creemos que podríamos salir perjudicados.

Mentimos para ocultar cosas

Mentimos para tapar hechos que consideramos vergonzosos, es decir, para evitar que otros puedan hacer un juicio de valor negativo sobre nosotros o pueda sentirse molesto con una opinión.

Decimos mentiras por miedo.

Mentimos por miedo, vergüenza o supervivencia #DetectandoMentiras Clic para tuitear

Mentimos para no ofender

En este caso se suele distorsionar la realidad para adaptarla a una verdad más suave o nada ofensiva.

Mentimos para evitar un castigo

La posibilidad de ser sancionado suele bastar para activar nuestra capacidad de decir mentiras al máximo.

Mentimos para obtener beneficio

Si la recompensa merece la pena no dudaremos en falsear la verdad. Cuestión de interés.

Los hombres mienten más que las mujeres sobre hazañas, es decir, presumen más sobre logros conseguidos (…o no). Las mujeres mentimos más sobre temas emocionales.

 

Se miente más en los primeros diez minutos de conversación con alguien que se conoce por primera vez. Clic para tuitear

 

Se miente más a extraños que a gente que conoces, por la misma razón de antes. Es más fácil que un conocido corrobore tu versión o conozca la historia real.

 

Las mentiras piadosas no son mentira….¿o sí?

Hay una línea fina que separa la mentira de la educación. O dicho de otra manera, ¿qué prefieres ser? ¿un mentiroso o un maleducado?  Si tengo que elegir, me quedo con el cartel de mentiroso piadoso.

Y es que este tipo de mentiras están socialmente aceptadas e incluso podría decirse que son instrumentos de equilibrio en las relaciones interpersonales. En algunas ocasiones uno tiene que ser falso para ser cortés. Tampoco hagamos un drama, es cuestión de convivencia.

Estas mentiras socialmente aceptadas son las más comunes de todas, incluso las decimos de manera automática sin pararnos demasiado a pensar. La mayoría de nosotros ni siquiera las consideramos como mentiras. Se trata de tergiversar la realidad o los hechos para adaptarlos a las normas básicas de educación.

 ¡Mentira cochina!

Si tienes hijos sabrás que los niños comienzan a mentir muy pronto, a partir de los cinco años para ser exactos. Algunos expertos consideran que incluso antes, ya que los bebés pueden fingir el llanto para que un adulto acuda y les haga caso. No son conscientes del significado de la palabra mentira, actúan por acción- reacción.

Existen señales delatoras para identificar a una persona que falta a la verdad: normalmente a través del lenguaje corporal.

Pero también es cierto que, cazar a un mentiroso no es fácil. Una persona no entrenada sólo llegan a descubrir a un mentiroso en un 50% de las ocasiones. Es decir, la misma probabilidad que lanzar una moneda al aire.

Ya veis, amigos, la mentira y el engaño son más normales de lo que parece.

Todos mentimos, por una cosa o por otra. Parece que va en nuestra propia naturaleza. El problema supongo que está en el grado y motivos de las mentiras que decimos.

Podemos seguir hablando de este y otros temas en @Maribahe o en la página de Facebook Maria Bahe & Co