Aproximadamente 16.000 al día. Esa es la cifra de palabras que una persona utiliza al hablar durante una jornada entera según un estudio (link en inglés) del profesor James Pennebaker, de la Universidad de Texas, Austin.

Sin embargo, no todas las palabras tienen el mismo impacto ni producen los mismos efectos, de hecho, la elección de una u otra puede transformar radicalmente la opinión que tu interlocutor tenga sobre el asunto en cuestión.

Lo vemos a diario en los periódicos. No hay nada más que leer los diferentes titulares de una misma noticia para darnos cuenta del poder real de un adjetivo, un verbo o un pronombre.

Las palabras cambian el mundo

Podemos ir más allá, las palabras que utilizamos en nuestro día a día revelan nuestro estado de ánimo o nuestra personalidad. 

Cindy K. Chung, profesora del departamento de Psicología de la Universidad de Texas afirma que las técnicas de análisis de textos pueden revelarnos cómo pensamos y sentimos. Incluso se podría afirmar que la manera en la que construimos oraciones y seleccionamos palabras nos diferencia.

No todos hablamos igual ni todos escribimos igual, por eso la forma de hacerlo nos identifica y se convierte en nuestra marca personal o sello de identidad.

 

Las palabras que usas a diario revelan quién eres, qué quieres y qué sientes. Clic para tuitear

 

DIME LO QUE ESCUCHAS Y TE DIRÉ CÓMO TE COMPORTAS

Sin embargo, tu vocabulario también pueden determinar lo que piensas y, en consecuencia, lo que haces.

En 2011 la Universidad de Stanford realizó un estudio (link en inglés) donde se demostró que el uso de una palabra o de otra cambiaba totalmente la opinión que un grupo de personas tenían sobre un hecho.

A dos grupos de sujetos se les explicó un mismo hecho de maneras diferentes: cómo el aumento de la criminalidad perjudicaba a la ciudad de Addison.

  • Al primer grupo se les dijo que el “crimen es  como un virus que ha infectado la sociedad de Addison”.
  • Al segundo grupo se narró el relato afirmando que “el crimen es una bestia que destroza nuestra ciudad”.

El primer grupo se decantó masivamente por la necesidad de prevenir este tipo de hechos.

El segundo grupo  se centró en la manera de castigar a los responsables.

Sí, es una realidad demostrada: las palabras modifican realidades y cambian el mundo.

 

Un mismo hecho explicado de forma diferente transforma la percepción que se tiene del mismo y las futuras reacciones. Clic para tuitear

 

CAMBIA TU VOCABULARIO Y CAMBIARÁ TU CARÁCTER

 

Hay múltiples estudios que demuestran que las palabras que tienen una acepción negativa pueden empeorar nuestro estado de ánimo y generar ansiedad o miedo.

Por el contrario, las palabras consideradas positivas provocan reacciones químicas en nuestro organismo que nos producen bienestar o placer.

Y es que, nuestro cerebro procesa las palabras con contenidos emocionales en áreas diferentes de aquellas que se consideran “neutras”.

Al escuchar “te quiero” o “paz” se activa la corteza prefrontal dorsomedial, la zona que gestiona, entre otras cosas,  la toma de decisiones emocionales.

Por contra, cuando oímos “muerte“, “odio” o cualquier otra palabra que nos genere miedo se activa instantáneamente el tálamo o la amígdala, las partes del cerebro encargadas de gestionar situaciones de peligro o riesgo inminente.

Por eso, amigos mios, es muy importante el uso que hacemos del lenguaje. Como hemos visto no sólo influye en nuestras relaciones sino que también puede modificar nuestro estado de ánimo.

¿Quieres ser más feliz? Deja de hablar en negativo y de escuchar dramas.

Os dejo con una conferencia de la profesora Cindy K. Chung sobre el poder de las palabras (en inglés).