devils_advocateCon esta frase termina Al Pacino, que da vida a Satanás, la película “Pactar con el Diablo” (Devil´s advocate). Y es cierto que si te pones a pensar, la vanidad es el “pecado” de los pecados, el más común de ellos y el más extendido últimamente.

Hace unos días colgué un artículo en Facebook donde el psicólogo José Manuel Garrido determinaba los perfiles psicológicos de las personas que utilizábamos #Instagram. En el podíamos encontrar perfiles como: “El amante de sí mismo“, “never alone” o “el pesado“. En todos ellos la vanidad es el elemento principal, si bien, el mismo autor afirma que la personalidad equilibrada es la suma de todas las demás, en pequeñas dosis, esos sí.

Vanidad, definitivamente mi pecado preferido” decía Satanás en la película, frase que se me ha quedado grabada por su intensidad, su sinceridad y su realismo. ¿Es el ser humano vanidoso por naturaleza?

En la revista Quo encontré hace tiempo un test para determina nuestro grado de vanidad, no sé hasta qué punto es científico pero sí nos hacer ver de manera clara cómo nos gustamos, ¿tan malo es tener una alta autoestima? Me quedo con la frase del filósofo español José Ortega y Gasset  que dijo: “de querer ser a creer que se es ya, va la distancia de lo trágico o lo cómico”.

Estar orgulloso de nuestros logros es fantástico, el problema viene cuando lo demostramos en exceso. No me interpretes mal, cada uno tiene sus propias circunstancias, pero para tu imagen no es demasiado positivo presumir sin cesar ni vanagloriarte constantemente.

Los vanidosos no caen bien. Sin embargo, en los últimos tiempos no hacemos más que recibir información sobre la importancia de valorarse, lo esencial que es quererse a uno mismo, la necesidad de incrementar nuestro ego para ser una persona segura y triunfadora.

Entonces ¿en qué quedamos? ¿soy vanidoso o modesto? Como todo en la vida, en el equilibrio está el secreto. La vanidad es mala cuando es desmesurada pero, por desgracia, el afectado es el último en darse cuenta.

LOS VANIDOSOS NO CAEN BIEN: ya lo he dicho antes, a nadie le gustan los vanidosos, los rechazamos de manera inmediata.

  • Por ejemplo, esa persona que retuitea de manera obsesiva los halagos y felicitaciones que recibe en RRSS. Equilibrio amigos, equilibrio. Si tu imagen en RRSS es buena y recibes muchas felicitaciones por tu trabajo ¡fantástico!, pero no hace falta que compartas con los demás la avalancha de comentarios; con retuitear unos cuantos, los más significativos o importantes basta. Al resto de seguidores puedes ponerles un “me gusta” o un corazoncito.

A pesar de todo esto nos encanta hablar de nosotros mismos. Investigadores de Universidades del Reino Unido hicieron un estudio y pusieron porcentajes a lo que todos sabíamos: el 60% de las personas reconocen que su tema preferido de conversación son ellos mismos. Este porcentaje sube al 80% cuando se trata de hacerlo en de redes sociales; puedes leer el artículo completo en este enlace (en inglés).

Bueno amigos, os dejo con la escena de la película con la que comenzaba el post “Pactar con el diablo”. Podemos seguir hablando de este o cualquier otro tema en @Mariabahe o en la página de Facebook María Bahe &Co.